miércoles, 23 de julio de 2008

Las latas que compramos

.
Los supermercados suelen ubicar los productos que más les interesa vender a la altura de nuestros ojos, en los estantes medios y superiores , dejan muy arriba o muy abajo aquellos que menos ganancias les dan, o las marcas que le rinden menos. Incluso si recorremos varios de estos , vemos que no tienen todas las marcas, o que cada cadena apuesta a vendernos diferentes enlatados.

A mi entender así pasa en nuestra cultura, nos ofrecen "enlatados" todo el tiempo, los enlatados que más le rinden a los medios (hoy en día la inseguridad), los "enlatados" que más ganancia le genera a la cultura del mercado, todo se etiqueta y debe relucir para querer ser adquirido o aceptado por la mayoría. ¿La mayoría de qué? (este es un lindo titulo para otro post, ¿quienes son la mayoría?, por ahora no me meto y guardo este tema).

El asunto que más me preocupa no va orientado a criticar la sociedad, el sistema, el capitalismo, ni ninguna de esas yerbas (y ojo que cuando digo yerba no hablo ni de la mate ni de la que pintan algunos adolescentes en las paredes o cuadernolas). Lo preocupante es transferir a las relaciones humanas las relaciones del mercado. Quedarme con la apariencia de la lata sin desear conocer su contenido, prejuzgar a las personas por mis primeras impresiones sin desear conocerlas, sin acercarme a ella, sin pedirle que me "domestique" y encontrarme con su esencia. Perderme la belleza del encuentro.

Yo hoy, elijo comprar la lata sin etiqueta y darme un tiempo para acercarme... y quizás un día me permita conocer sus sentimientos, sus emociones, me permita compartir mi vida con él o ella, y quiera compartir la suya conmigo.
El gran desafío, es no etiquetar y aprender a mirar en el último estante del supermercado.
.

No hay comentarios: